Cómo preparar un limpiador facial casero para remover las células muertas

Aunque sus ingredientes no suelen presentar reacciones alérgicas, si al aplicar el limpiador notamos alguna problema como picor o escozor deberemos retirarlo de inmediato con abundante agua tibia

La aplicación de limpiadores faciales es uno de los pasos más importantes dentro de la rutina de belleza de toda mujer.

Estos productos están diseñados para remover los residuos que, por desgracia, tienden a acumularse en la superficie y poros de la piel.

Entre otras cosas, su uso evita la aparición de manchas, granos de acné e imperfecciones que son mal vistas a nivel estético.

Además, gracias a su aporte de nutrientes, son idóneos para proteger las células contra los efectos negativos de los radicales libres.

El inconveniente es que las opciones comerciales suelen ser bastante costosas y, en ocasiones, contienen componentes químicos que provocan efectos secundarios indeseados.

Por esta razón, muchas están empezando a usar alternativas naturales que, por un bajo costo, brindan efectos similares sin causar otras reacciones.

En esta ocasión queremos compartir una receta elaborada con bicarbonato de sodio y aceite de coco, dos ingredientes ampliamente conocidos por sus bondades para la piel.

¿Te animas a probarlo?

Limpiador facial de bicarbonato de sodio y aceite de coco
La mezcla de bicarbonato de sodio con aceite de coco nos brinda un limpiador para el rostro que, a diferencia de las opciones comerciales, no contiene compuestos químicos agresivos.

Su fórmula es apta para todos los tipos de pieles y, añadida en la rutina de belleza, ayuda a lucir un rostro más suave y sano.

Ambos ingredientes actúan en conjunto para regular el pH cutáneo, un factor determinante para evitar la producción excesiva de grasa y las imperfecciones.

Beneficios del bicarbonato de sodio

El bicarbonato de sodio es un producto con múltiples aplicaciones medicinales y cosméticas que se han aprovechado desde hace cientos de años.

Sus propiedades astringentes facilitan la limpieza de la piel, minimizando la producción excesiva de sebo y la acumulación de células muertas.
Penetra con facilidad en los poros del rostro, lo cual ayuda a eliminar los molestos puntos negros y espinillas.
Su acción alcalina promueve el equilibrio del pH facial, evitando reacciones alérgicas, infecciones y otras alteraciones de la piel.
Tiene un ligero efecto blanqueador que reduce el aspecto de las manchas y cicatrices.
Sus nutrientes estimulan la actividad celular y evitan la aparición de signos prematuros de la edad.
Beneficios del aceite de coco

Sin lugar a dudas, el aceite de coco se ha ganado un lugar muy importante como producto cosmético alternativo.

Destaca por su alta concentración de ácidos grasos de cadena media, los cuales ayudan a hidratar la piel sin afectar su producción natural de aceites.
Contiene proteínas de alta calidad, necesarias para estimular la regeneración facial.
Si bien su textura es oleosa, no provoca alteraciones en las glándulas sebáceas ni granos de acné.
En lugar de esto, sus agentes antibacterianos limpian los poros y previenen los granos causados por algunos gérmenes.
Concentra una gran cantidad de sustancias antioxidantes que, al ser asimiladas en la piel, contrarrestan los efectos negativos del sol y las toxinas.
Es ideal para limpiar a profundidad el rostro, eliminando los restos de maquillaje y polvo que suelen adherirse en su superficie.

¿Cómo preparar este limpiador facial de bicarbonato de sodio y aceite de coco?

La preparación de este limpiador para el rostro no te quitará mucho tiempo y, sobre todo, te permitirá ahorrar dinero.

Los ingredientes se pueden adquirir en supermercados y tiendas herbolarias, siempre verificando que sean 100% orgánicos.

Ingredientes
½ taza de bicarbonato de sodio (75 g)
1 taza de aceite de coco orgánico (200 g)
Utensilios
Recipiente resistente al calor
Cuchara de madera
Frasco con tapa
Preparación
Introduce el aceite de coco en un recipiente resistente al calor y, a continuación, ponlo a derretir al baño María.
Cuando esté fundido, agrégale el bicarbonato de sodio y remueve el producto con una cuchara de madera.
Asegúrate de que todo quede bien integrado y déjalo reposar a temperatura ambiente.
Para finalizar, envásalo en un frasco de vidrio con tapa y almacénalo en un lugar fresco y seco.
Modo de aplicación
Toma la cantidad de producto que consideres necesaria y frótala en el rostro con suaves movimientos circulares.
Si gustas, aplícalo también en zonas como el cuello y el escote.
Deja que los ingredientes actúen 5 minutos y enjuaga con agua tibia.
Repite su uso 3 veces a la semana, como método de limpieza cutánea profunda.
Úsalo preferiblemente en horas de la noche.
Como acabas de notar, preparar tu propio limpiador facial es sencillo y no requiere ingredientes difíciles de adquirir.

Lo mejor es que mantendrás la piel protegida y limpia de impurezas sin tener que invertir demasiado.

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