Hace poco menos de una década, Calvina sintió una intensa picadura en el césped de su casa. No creyó que fuera nada grave, sin embargo, un extraño punto negro comenzó a formarse en su pierna. Ella lo miró y, entonces, sintió algo más de susto. Los mosquitos no dejan marcas así y tampoco lo hacen las abejas, tenía que tratarse de una araña… Pasaron las horas y ese punto negro empezó a aparecer en otros lugares de su cuerpo. Calvina, preocupada, partió al hospital. The Drs/Little Things Un dermatólogo le realizó una biopsia y dijo que se trataba de un asunto relacionado a sus nervios. Luego, otros médicos la revisaron y atribuyeron la condición en su piel a alergias. Sin embargo, ninguno de los medicamentos que le dieron lograron impedir que las marcas siguieran esparciéndose y mucho menos acabaron con la terrible comezón que Calvina sentía. Se rascaba con frecuencia a tal punto que se creaba heridas y terminaba sangrando. No podía dormir y su calidad de vida se vio terriblemente deteriorada. Sufría de ataques de comezón y las marcas pasaron a ser llagas gruesas y duras que quedaban a la vista de todos. The Drs/Little Things Según ella misma señaló, esto afectó todos los aspectos de su vida, desde el trabajo hasta lo social. Cuando estaba en público, solía ser humillada por el resto de las personas. “Si estoy usando una remera de manga corta, y nadie me conoce, me dan una mirada de rechazo, como diciendo ‘Oh, Dios mío, ¿qué es eso? No la toques’”, afirmó Calvina quien, a pesar de aquello, nunca le contagió su condición a nadie más. The Drs/Little Things Luego de un tiempo, la mujer llegó a las manos de la doctora Batra. Una médico experta que incluso tiene un programa de televisión. Calvina le explicó cómo habían sido estos 7 difíciles años y la doctora comenzó a practicarle exámenes de todo tipo. Tomó muestras de las marcas en su piel, le realizó exámenes de sangre y revisó su sistema inmune. Fue recién ahí cuando encontró una respuesta satisfactoria. The Drs/Little Things Calvina tenía Vasculitis Urticarial e Hipotiroidismo. Ambas son alteraciones en el sistema autoinmune y la primera de ellas afecta gravemente a la piel, causando heridas, marcas y cicatrices. La mayoría de los casos son desconocidos. El hipotiroidismo, a su vez, es otro desorden autoinmune que ha contribuido en la extraña condición de Calvina. Actualmente, la mujer se encuentra en un tratamiento que debería acabar con las alteraciones y los problemas que tiene en la piel. Sin embargo, este caso es un llamado a que todas las personas revisemos nuestro sistema autoinmune ante cualquier eventualidad de origen desconocido. Si los médicos que trataron a Calvina en un principio lo hubiesen hecho, todo esto se habría evitado.

Hace poco menos de una década, Calvina sintió una intensa picadura en el césped de su casa. No creyó que fuera nada grave, sin embargo, un extraño punto negro comenzó a formarse en su pierna. Ella lo miró y, entonces, sintió algo más de susto. Los mosquitos no dejan marcas así y tampoco lo hacen las abejas, tenía que tratarse de una araña… Pasaron las horas y ese punto negro empezó a aparecer en otros lugares de su cuerpo. Calvina, preocupada, partió al hospital.

 

Un dermatólogo le realizó una biopsia y dijo que se trataba de un asunto relacionado a sus nervios. Luego, otros médicos la revisaron y atribuyeron la condición en su piel a alergias. Sin embargo, ninguno de los medicamentos que le dieron lograron impedir que las marcas siguieran esparciéndose y mucho menos acabaron con la terrible comezón que Calvina sentía. Se rascaba con frecuencia a tal punto que se creaba heridas y terminaba sangrando. No podía dormir y su calidad de vida se vio terriblemente deteriorada.

Sufría de ataques de comezón y las marcas pasaron a ser llagas gruesas y duras que quedaban a la vista de todos.
Según ella misma señaló, esto afectó todos los aspectos de su vida, desde el trabajo hasta lo social.

Cuando estaba en público, solía ser humillada por el resto de las personas. “Si estoy usando una remera de manga corta, y nadie me conoce, me dan una mirada de rechazo, como diciendo ‘Oh, Dios mío, ¿qué es eso? No la toques’”, afirmó Calvina quien, a pesar de aquello, nunca le contagió su condición a nadie más.

Luego de un tiempo, la mujer llegó a las manos de la doctora Batra. Una médico experta que incluso tiene un programa de televisión. Calvina le explicó cómo habían sido estos 7 difíciles años y la doctora comenzó a practicarle exámenes de todo tipo. Tomó muestras de las marcas en su piel, le realizó exámenes de sangre y revisó su sistema inmune. Fue recién ahí cuando encontró una respuesta satisfactoria.

Calvina tenía Vasculitis Urticarial e Hipotiroidismo. Ambas son alteraciones en el sistema autoinmune y la primera de ellas afecta gravemente a la piel, causando heridas, marcas y cicatrices. La mayoría de los casos son desconocidos. El hipotiroidismo, a su vez, es otro desorden autoinmune que ha contribuido en la extraña condición de Calvina.

Actualmente, la mujer se encuentra en un tratamiento que debería acabar con las alteraciones y los problemas que tiene en la piel. Sin embargo, este caso es un llamado a que todas las personas revisemos nuestro sistema autoinmune ante cualquier eventualidad de origen desconocido.

Si los médicos que trataron a Calvina en un principio lo hubiesen hecho, todo esto se habría evitado.

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