5 pasos para reprogramar tu cerebro y eliminar los malos hábitos

Los hábitos son una parte inevitable de la naturaleza humana, ya sean buenos o malos. Todas las personas tenemos diferentes tendencias que ponemos en práctica sobre una base diaria. Lamentablemente, en ocasiones somos esclavos de ciertos hábitos nocivos que vamos incorporando con el tiempo, por ejemplo fumar, beber alcohol, tener baja autoestima, ser perezoso, comer alimentos chatarra, entre muchos otros. En el artículo de hoy te proponemos un tema muy interesante, y es que existen formas de engañar a tu cerebro para deshacerte de los malos hábitos poco a poco.

Lo primero que debes hacer es entender por qué se crean estos hábitos. Cuando algo comienza a tener una presencia regular en tu vida, las sendas neurales en tu cerebro se van familiarizando progresivamente con esa comodidad, y es así como se va creando una especie de muleta auto-destructiva de la que no te puedes separar. (Ver: 10 hábitos que debes romper para estar saludable)

Presta atención a los siguientes 5 pasos, porque sin darte cuenta te ayudarán a romper esas sendas y a utilizar la neuroplasticidad para reemplazar los malos hábitos por buenos hábitos.

Paso 1: Admitir el hábito y trazarte un objetivo
La negación es básicamente el combustible para los malos hábitos. La persona puede saber exactamente cuáles son sus malos hábitos, pero nunca se enfrenta a ellos ni admite sus defectos. Escribe tu mal hábito en un pedazo de papel y enumera algunas razones que son negativas para ti. Por ejemplo:

Despertar siempre después de mediodía

Me atraso en todas las tareas domésticas
Tengo poco o ningún tiempo para realizar otras actividades que quiero hacer
Apenas tengo tiempo para prepararme para el trabajo
Estoy inquieto hasta altas horas de la noche

Te resultará mucho más fácil deshacerte de un mal hábito si reconoces que eso es la causa de muchas de tus molestias diarias. Una vez que reconozcas las consecuencias, también debes establecer una meta. El objetivo general en el ejemplo anterior podría ser levantarse todos los días antes de una hora específica.

Paso 2: Encontrar los factores desencadenan el hábito

Los hábitos están conectados a muchos factores. Si estás tratando de deshacerte de un mal hábito, determina cuáles son los factores que lo causan. La persona del ejemplo inicial duerme en exceso porque tal vez consume café en la noche o juega vídeo-juegos después de la medianoche. Un fumador podría encender el cigarrillo porque está aburrido y no tiene nada más para entretenerse. Si quieres eliminar un hábito de tu vida, ten en cuenta los factores que lo desencadenan y establece un itinerario para evitarlos.

En muchos casos esto es más fácil decirlo que hacerlo, ya que a menudo los factores desencadenantes de los malos hábitos son difíciles de identificar. Por eso es importante mantenerse atento a los resultados negativos de un hábito; si realmente no deseas eliminarlo, el cambio de tus sendas neurales será casi imposible.

Paso 3: Reconocer que una vida mejor es posible
La neuroplasticidad es la forma en que el cerebro se adapta constantemente al entorno circundante y forma nuevas conexiones neuronales. Un buen modelo básico para acercarse a los malos hábitos es el método DOPRR:

DETENTE y observa tus pensamientos: ¿Cómo afectan a tu estado de ánimo?
OBSERVA tu perspectiva sobre el hábito y piensa por qué te hace sentir de una manera particular.
PREGÚNTATE si hay alguien con quien puedas hablar que sea fiable y esté bien informado.
REPLANTEA la forma en que buscas las cosas desde una perspectiva distinta a la suya.
RESPONDE al hábito de una manera que sea beneficiosa para ti y para las personas que te rodean.
Paso 4: Encontrar hábitos que sean beneficiosos

Este paso es mucho más fácil si te sientas con un lápiz y una hoja de papel; el objetivo es realizar una lluvia de ideas para determinar los hábitos que podrían hacer tu vida más placentera. Comienza con los hábitos que contrarrestan los antiguos. En lugar de despertar después del mediodía podrías aspirar a levantarte a las 7:00 a.m. cada mañana. Aunque te guste descansar en el sofá y jugar video juegos, podrías habituarte a caminar cada mañana y a aprovechar mejor el tiempo. Incluso algo tan minúsculo como acariciar a tu mascota cuando regresas del trabajo se puede convertir en un hábito. Cualquiera que sea el hábito, debes tener presente los impactos positivos que puede tener en tu vida.

Paso 5: Familiarizar a tu cerebro con los hábitos que son beneficiosos
Un estudio encontró que existe una relación clara entre los hábitos y las experiencias que registra el cerebro cuando los repites. Deja que tu cerebro empiece a registrar tus buenos hábitos como un elemento básico de la rutina diaria. La consistencia es la clave. Hacer algo siempre de la misma manera, en el mismo horario cada día, hará que las sendas neuronales se establezcan correctamente. Esto a su vez creará señales mentales que permitirán que la rutina se convierta en un reflejo, entonces el buen hábito brotará naturalmente como sucede ahora con el mal hábito.

Cómo mantener la motivación

Si realmente quieres cambiar tus hábitos, tienes que tener presente que recibirás una recompensa. Los esfuerzos para adoptar un nuevo hábito requieren de paciencia, la neuroplasticidad está lejos de ser un proceso rápido. Como promedio se necesitan casi 70 días para lograr un impacto real en tus sendas neuronales.

Con todos estos consejos en mente estás listo para mejorar y eliminar eso que ha estado afectando tu vida. Todas las personas tienen malos hábitos que quieren evitar, pero no todas tienen la voluntad para hacerles frente. La reprogramación de tu cerebro podría sonar a ciencia ficción, pero es una realidad que puedes alcanzar si eres paciente y persistente.

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