Ella adoptó un bebé y 27 años después él hace esto a sus espaldas

Todo niño merece contar a lo largo de su vida, con padres que le ofrezcan la mejor calidad de vida posible, quienes aporten protección, amor y cuidado incondicional. Eso es algo que se ve en muchos hogares y es lo normal para formar personas de bien. Lamentablemente no todos los casos son iguales.

Existen personas en el mundo que llegan a demostrar la poca o nada madera de padres que poseen. Hay muchos pequeños que terminan creciendo sin el amor ni el apoyo que realmente merecen y eso perjudica su camino de vida, los llevan a malos pasos o sencillamente no les da un sentido a la razón de vivir.

A pesar de que existe gente así, también hay personas de gran corazón que, aunque no tengan hijos, son padres excelentes para un pequeño. Tal fue el caso de Ingeborg Mclntosh, una empleada de un hogar para niños huérfanos que se hallan en espera de ser adoptados.

Ella a lo largo de su vida, se encargó de cuidar a esos jóvenes como una madre, brindándole cariño y guiándolos por buenos pasos hasta que entraban en la adultez. Entre todos los que le retribuyeron su amor, ninguno llegó a destacar de tal manera, como lo hizo Jordan, a quién crio como un hijo propio.

Esta mujer cuidó a un pequeño bebé como su hijo, y luego de muchos años este lo retribuyó de forma increíble.

Ella supo que deseaba adoptarlo desde la primera vez que lo conoció, Jordan se volvió su pequeño preferido y siempre le daba regalos y comida. La madre biológica de este niño había expresado su deseo de que Jordan fuera adoptado por una familia de piel oscura, lo que representó una dificultad legal para adquirir su tutoría.

Sin embargo, luego de muchos años de papeleo legal en tribunales, Ingeborg logró obtener de manera legal sus papeles de adopción, y en ese tiempo ella seguía cuidando a Jordan en el hogar de adopción como un hijo propio, sin embargo cuando pasó a ser oficialmente suyo, es que pudo vivir en su casa con su nueva familia.

Ingeborg sacó a relucir su papel de madre con Jordan y lo amó incondicionalmente como una verdadera madre lo haría, sin pedir nada a cambio más que su felicidad y bienestar. Lo sorprendente es que luego de 27 años, Jordan tuvo la oportunidad de retribuirle verdaderamente lo agradecido que se encontraba.

Ella padeció una enfermedad de riñones poliquísicos, lo que le ponía en urgencia de un donante de riñón o no tendría esperanzas de sobrevivir. Jordan al enterarse de eso, realizó las pruebas pertinentes para ofrecerse de donante y al ser compatible, lo hizo en secreto.

Igenborg no quería que Jordan se arriesgara de esa manera, pero él quería retribuirle a su madre el agradecimiento que tenía hacia ella y no encontraba otra manera que salvarle la vida.

Por fortuna la operación fue todo un éxito, aunque si bien ambos deben someterse a tratamiento y dietas estrictas, se encuentran saludables y muy felices. El gesto de Jordan fue grande pero sin dudas Ingerborg lo merecía y mucho más.

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